Este escrito coresponde a una presentación realizada el 27 de mayo de 2026 en la línea de Investigación: Investigar en psicoanálisis entre la soledad y el lazo, del INES (Instituto Nueva Escuela), se los comparto por si les interesa el tema.
Inicio agradeciendo a todos los miembros de esta línea de investigación del INES por la oportunidad de compartir los avances de mi investigación. Ver mi nombre en el calendario oficial del INES para el mes de mayo me generó mucha emoción.
Nuestra línea de investigación se titula: Investigar en psicoanálisis entre la soledad y el lazo; y mi presentación: Investigar en psicoanálisis entre la soledad y el lazo, desde la perspectiva de un neófito.
Empiezo señalando mi posición en esta presentación, y es la posición de un neófito, como lo señala el título elegido.
La palabra neófito tiene diferentes usos actualmente. Aquí algunos de ellos:
1. Diccionario de la lengua española. “Persona adherida recientemente a una causa, o recientemente incorporada a una agrupación o colectividad. Persona recién convertida a una religión”.[i]
2. Diccionario Panhispánico. “Principiante, recién incorporado a un cargo, oficio o profesión”.[ii]
Esta es mi posición, la de un neófito en psicoanálisis lacaniano. Es decir, ¿la de adoptar una nueva religión? Bueno, Lacan en El Triunfo de la Religión, responde a la pregunta: “¿El psicoanálisis se volverá una religión? ¿El psicoanálisis? No. Por lo menos, es lo que espero. Quizá se vuelva efectivamente una religión, por qué no, pero no creo que ese sea mi sesgo”.[iii]
Llevo casi once meses acercándome al psicoanálisis lacaniano. Ejercí como líder religioso por catorce años y, por un tema de salud, decidí trabajar de forma independiente como terapeuta familiar y en adicciones, labor que desempeño desde hace dos años.
Actualmente estudio psicología en una universidad de corte cognitivo-conductual; en Colombia no conozco una universidad de orientación psicoanalítica con modalidad virtual. Al no sentirme completamente identificado con ese paradigma de formación, decidí comprar las obras completas de Freud por dos dólares en Amazon y empezar a leerlas por mi cuenta. Avancé hasta alcanzar el 7% de lectura de las obras. Algunas ideas me recordaron lo visto en algunas materias de mi pregrado en teología, pero muchas otras fueron nuevas para mí. De esta forma empecé mi “investigar en psicoanálisis”, en “soledad”; destaco el “soledad” entre comillas por lo que explicaré más adelante.
Disfruto mucho investigar en soledad, pero al avanzar en las lecturas de Freud apareció el deseo de “hacer lazo”, es decir, de reunirme con otras personas para conversar sobre estos temas que me generaban pregunta. Seguramente encontraría otras personas interesadas en el tema y alguna institución o lugar en el que pudiera conocer más.
Una de mis primeras herramientas de investigación fue el buscador de Google, consulté acerca de dónde podría encontrar más información sobre psicoanálisis en Colombia y, en un futuro cercano, prepararme como psicoanalista. Encontré instituciones afiliadas a la IPA (Asociación Psicoanalítica Internacional) y a la AMP (Asociación Mundial de psicoanálisis).
Investigué un poco acerca de cada una, encontrando que la IPA reflejaba la tradición freudiana institucional clásica, y que la AMP se enfocaba en la orientación lacaniana organizada en escuelas. Escribí a varias instituciones relacionadas con las dos asociaciones, pero encontré una mayor apertura en el CID y en la NEL Bogotá. Después de una entrevista con personas muy serias, pero al mismo tiempo muy amables, comencé mi camino en este nuevo mundo.
La experiencia que he podido tener en este tiempo acercándome al psicoanálisis, me hace pensar en cómo se investiga en psicoanálisis entre la soledad y el lazo. Al reflexionar sobre esto, vino a mi imaginación la Figura 1. En esta se puede observar un bufón que hace malabares en un lazo (en algunos lugares es un sinónimo de cuerda o soga), malabares en soledad, encima del lazo.
Figura 1

Pienso que no es fácil hacer malabares sobre una cuerda floja, bueno, así puede ser investigar en soledad; lo asemejo a la primera fase de mi proceso, leyendo, investigando solo. Conceptos extraños, prejuicios infundados sobre el psicoanálisis desde la academia, como que no tiene soporte científico, que es un tema del pasado, que no es práctico porque requiere demasiadas sesiones para el paciente como para ser considerado un tratamiento exitoso, que hay enfoques más rápidos y económicos, que no es una “práctica basada en la evidencia”, entre otros prejuicios.
Dejando a un lado mi proceso inicial, enfoquémonos en los peligros de los modos de investigar en psicoanálisis. Como vemos, el bufón haciendo malabares en la cuerda floja puede caer hacia el público o hacia el espacio solitario.
Con caer hacia el público quiero decir, no formarse un criterio propio sobre el psicoanálisis, sino solamente repetir lo que dicen los demás, asumir posiciones y paradigmas de otros sin pasarlos por el filtro de lo personal, de lo propio, lo cual considero una caída del proceso investigativo. Por ejemplo: escribir un documento solo presentando lo que otros dicen sobre un tema, pero sin compartir las resonancias que ese recorrido tiene en lo personal, o sin producir un aporte particular a la teoría o a la discusión. A mi juicio carece de sentido, y posiblemente termine en el desánimo.
Ahora miremos la segunda posibilidad: caer del lazo para el lado solitario (contrario al del público). Es decir, investigar sin tener en cuenta referentes de otros, sin darle una mirada al camino recorrido por los demás, sin la posibilidad de dialogar con otros puntos de vista, solamente teniendo en cuenta las observaciones personales. Considero que esto también se aleja de la investigación psicoanalítica y por qué no decirlo, de la investigación científica. Podría terminar en un producto delirante (esto sin decir que nuestros productos no tengan algo de delirantes). Por algo dijo Lacan: “Todo el mundo es loco, es decir delirante”.[iv]
Intencionalmente quise que en la imagen el malabarista estuviera casi cayendo, para representar cualquiera de estos dos peligros. Considero que el camino más adecuado en la investigación psicoanalítica tal vez se encuentre en el equilibrio, en mantenerse entre la soledad y el lazo, entre los dos peligros, pero sin caer en ninguno. Seguramente en algún momento hemos tenido o tendremos que levantarnos y subirnos nuevamente en la cuerda.
Al seguir reflexionando encontré que tal vez esta imagen no representaba con exactitud lo que quería decir. De paso, esto es algo que nos ocurre frecuentemente al investigar en psicoanálisis, como expresa Lacan: “la verdad solo puede decirse a medias”[v] o en páginas más adelante “no puede hacerse ninguna referencia a la verdad sin indicar que únicamente es accesible a un medio decir, que no puede decirse por completo, porque más allá de esta mitad no hay nada que decir”.[vi]
Así que pensé en otra imagen que me ayudara a seguir medio-diciendo lo que quiero decir. En la Figura 2 se puede ver al bufón que hace malabares (los malabares que hacemos en la investigación psicoanalítica), como intentar comprender conceptos, hacer conexiones entre estos, hallar nuevos conocimientos, entre otros aspectos. Aunque en las dos imágenes el bufón malabarista camina sobre la cuerda (lazo), en esta Figura 2 la cuerda está sostenida por lo menos en dos pilares, aunque pueden ser más. Por ahora, en uno está Freud y en el otro Lacan.
Figura 2

Con esta figura me atrevo a decir que no existe la investigación en psicoanálisis estrictamente en la soledad. Investigamos lo dicho, investigamos lo escrito por otros, partiendo de Freud, continuando con Lacan. Como pilares, coloqué los que ya no están, pero permanecen algunas de sus ideas en sus escritos, seminarios, etc.
La mujer y el hombre que halan la cuerda representan a los que trabajan (como en esta línea) para seguir sosteniendo el psicoanálisis, y la investigación psicoanalítica. Si los vivos se desenlazan, la cuerda empieza a destemplarse. Por momentos sostenemos la cuerda, en otros momentos somos el bufón haciendo malabares.
Volvamos a la herejía que mencioné hace un rato: hoy no considero que exista la investigación en psicoanálisis estrictamente en soledad. En investigación nunca estamos solos, estamos con otros, sean los otros a través de sus conversaciones, grupos de estudio, carteles, línea de investigación; o a través de conferencias, videos, libros o registros escritos. Investigamos lo que expresó Freud, lo que dijo Lacan, lo que ha dicho Jacques-Alain Miller, y los pensamientos de otros cientos y miles de psicoanalistas alrededor del mundo. Esto sin dejar de lado lo que artistas, poetas, escritores y músicos nos aportan en nuestro proceso.
Debemos agregar a la lista anterior el Otro (con mayúscula); no como una persona más en la lista, sino como el campo del lenguaje y de los significantes que nos preceden, nos habitan y nos permiten pensar. En este sentido, incluso la investigación más solitaria se realiza en relación con el Otro. No me referiré por ahora a la idea de Miller y Laurent, acerca de que “el Otro no existe”,[vii] porque es algo que todavía no entiendo completamente.
Acentuemos ahora la importancia de la soledad y la diferencia entre el investigar en psicoanálisis y cierta tradición de la investigación académica/científica, especialmente de corte cuantitativo. Según Hernández-Sampieri, “En la investigación cuantitativa, la realidad es externa al investigador, su posición como investigador debe ser neutral e imparcial. El investigador trata de hacer a un lado sus propios valores y creencias. Intenta asegurar procedimientos rigurosos y objetivos, así como evitar que sus sesgos y tendencias influyan en sus resultados. Es independiente al fenómeno, se debe posicionar externamente. En la investigación cualitativa, el investigador reconoce sus propios valores y creencias, desde luego, pretende ser lo menos intrusivo posible en el estudio. El investigador es parte del fenómeno, sin embargo, debe posicionarse interna y externamente”.[viii]
Considero que investigar en psicoanálisis va en otra dirección. Implica que el proceso atraviese de alguna forma al investigador. Lo mueven sus convicciones, lo que va encontrando toca su vida impactando en su pensar. El proceso está afectado por quién es, por su posición de analista o de analizante, por su lugar en la escuela y en el movimiento psicoanalítico. No tiene una posición externa o interna delimitada. Su posición contamina su investigación y la investigación lo contamina a él. No se trata de convertir la investigación en una especie de confesión personal, sino de reconocer que la elección del tema, el modo de leer, el recorte del problema y la insistencia de ciertas preguntas no son ajenos a la historia, al análisis y al deseo del investigador.
Como mencioné al inicio, así como considero que no existe estrictamente la investigación en soledad, tampoco pienso que pueda existir solamente en el lazo. Es necesario tener tiempo en “soledad” para hacer propia la investigación, para reflexionar acerca de los aprendizajes elaborados junto con otros. También para establecer una posición personal, para listar las preguntas que quedan, para identificar si algo de lo aprendido toca el proceso personal y deba ser llevado a análisis o a control y para establecer el horizonte que continuará guiando su proceso. Si nos quedamos solamente con la elaboración grupal, posiblemente perderemos una parte importante de la investigación en psicoanálisis. Investigar en psicoanálisis implica un proceso con otros, pero que de alguna forma toca al investigador, lo atraviesa en lo personal y eso hace parte de su riqueza.
Dinámica de investigar en el lazo
Miremos esta dinámica en la figura 3, a la que le he puesto tres momentos:
Figura 3

En el momento 1 vamos caminando sobre la cuerda, haciendo malabares, investigando, manteniendo el equilibrio. La cuerda sostenida por los pilares y por los otros psicoanalistas. En algún momento encontramos personas afines a nuestra investigación y decidimos hacer malabares juntos. Nos reunimos, conversamos, discutimos, nos acompañamos en el lazo por un tiempo. Pero puede llegar un momento en que cesan los malabares en conjunto, aparecen diferencias de enfoque o de intereses. Lo que antes hacía pregunta para alguno o para varios ahora no lo hace, o surgen nuevas inquietudes, situaciones personales o grupales que impulsan a hacer alguna maniobra y continuar cada uno por su camino, en soledad o con nuevos lazos.
Coloco un ejemplo pequeño desde mi óptica de neófito: actualmente participo de varios grupos de lectura en psicoanálisis, en uno de ellos estábamos conversando sobre un tema relacionado con el psicoanálisis y la sociedad. En un momento hice un aporte y compartí una pregunta, a lo que uno de los compañeros (con una experiencia un poco mayor que la mía en el CID) respondió: “Lo que tú mencionas no es importante; lo realmente importante es…” (y continuó con su aporte). Puede que su forma la haya sentido un tanto grosera, pero en el fondo de la cuestión, considero que pasaba algo más; mi aporte, mi pregunta no le generaba inquietudes a este compañero, su pregunta era otra, lo que lo mueve a investigar a él es diferente de lo que me mueve a mí. Miremos este caso a la luz de la Figura 3: nos encontramos sobre la cuerda por una temática en común que nos interesaba, trabajamos juntos (hicimos malabares), pero en un momento, por nuestros enfoques (preguntas, procesos), hacemos una maniobra y seguimos cada uno nuestro camino. Por si acaso, sigo participando del grupo de lectura, seguimos en el lazo, así lo que nos mueva (atraviesa, toca) sean asuntos diferentes.
Diría que investigar en el lazo implica una serie de encuentros y desencuentros, que se generan por la tensión entre lo que quiere el lazo y lo que desea el investigador en soledad. Por eso, mantenerse entre la soledad y el lazo parece una posición favorable a la investigación en psicoanálisis.
Puede ser un tema de momentos: en algunas ocasiones nos encontramos, en otras nos separamos, pero cada trabajo, cada elaboración de alguna forma ayuda a sostener el lazo. Tal vez nos ayude aquí la idea de tyché que presenta Lacan en el Seminario 11: “…el encuentro en tanto que puede ser fallido, en tanto que es, esencialmente, el encuentro fallido” (p. 63).[ix] Desde esta perspectiva, los encuentros que sostienen una investigación, con elaboraciones verbales o escritas, grupos, carteles, líneas o preguntas, no son encuentros completos, pueden estar atravesados por fallas, desencuentros, tropiezos, pero en algo contribuyen a nuestro proceso, hacen parte de lo que consideramos investigar en psicoanálisis entre la soledad y el lazo.
El bufón
Hablemos un poco acerca de por qué puse al malabarista en vestimenta y gorro de bufón. La investigación en psicoanálisis puede tener ese tinte paradójico: buscamos saber, leer mejor, acercarnos a una verdad; pero cuanto más avanzamos, más nos damos cuenta de que el saber no se completa, que la verdad solo puede medio-decirse y que el sentido se escapa entre nuestros dedos (como si fuera agua).
En La Tercera, Lacan se llama a sí mismo un payaso e invita a los analistas a presentarse de una forma distendida, más natural, aun como bufones.[x]
Así que el bufón de nuestra figura, entre más camina en el lazo haciendo malabares, se encuentra con la realidad de no llegar a ninguna parte, o por lo menos al lugar que quería. Se mira al espejo, mira su proceso y puede decir sobre sus logros en investigación: ¡soy un bufón, soy un payaso! Eso no quiere decir que su proceso investigativo no lo haya llevado a un lugar o que su paso por la cuerda no haya tenido sentido. Podrá compartir sus hallazgos, conversarlos, discutirlos, publicarlos, contradecirlos más adelante, convertirlos en seminarios para la comunidad analítica, pero siempre algo escapará; y eso que escapa le permitirá seguir investigando. Se convertirá en el combustible que lo aliente a seguir o a volver a la cuerda de nuestra figura.
Lazo versus cuerda
Durante toda la presentación he usado cuerda y lazo como sinónimos, pero lo cierto es que son conceptos diferentes.
La cuerda es “un conjunto de hilos entrelazados que forman un solo cuerpo largo y flexible que sirve para atar, suspender pesos, etc. Es sinónimo de soga, cordel, cordón, entre otros”.[xi]
El lazo es “una cuerda con que se asegura la carga o trenza con un nudo corredizo en uno de sus extremos, que sirve para sujetar toros, caballos, etc., arrojándosela a los pies o a la cabeza”.[xii]
De lo anterior puedo inferir que, aunque la cuerda y el lazo estén hechos del mismo material, la cuerda se convierte en lazo cuando sujeta, cuando atrapa, cuando sostiene con un nudo corredizo. Investigar en el lazo es más que caminar sobre una cuerda, implica una relación que sostiene, que amarra. Tal vez en el caso de esta línea se refiera al tema que nos une o a nuestro trabajo en conjunto. De alguna forma, a pesar de nuestras ocupaciones y quehaceres estamos aquí atados por la causa analítica, en lazo, con un lazo.
Miremos cómo Lacan aborda el lazo en el seminario 14, refiriéndose a la publicación de sus Escritos: “Es seguro que, con sólo abrir mi libro, todo lector se verá atrapado en este lazo, y muy pronto, pero esto no es una razón para que se aferre a él. En efecto, lo que está amarrado por este lazo le da muchas, muchísimas ocasiones para ocuparse de otra cosa, de cosas que precisamente se aclaran al ser atrapadas en este lazo, lo cual significa que siguen deslizándose fuera del campo de este lazo”.[xiii]
Considero que ese es el tipo de lazo que construimos en un espacio como la línea de investigación, uno que atrapa, que engancha, pero como un nudo corredizo, permite seguir deslizándose fuera de ese lazo. Posibilita nuevas preguntas, el surgimiento de otras inquietudes y enfoques que nos animan a seguir investigando.
Forma particular de investigar entre la soledad y el lazo
¿Cómo te amarras los zapatos? Seguramente alguien en tu infancia te enseñó a hacerlo. En la Figura 4 se puede apreciar que existen diferentes nudos y formas de enlazar los cordones en el calzado.
Figura 4

¿Cuál es la correcta? Pudiéramos señalar que tal vez ninguna, o que todas. Dependerá del estilo que te guste, o con cuál te sientas más cómodo. En algunos casos, como en el mío, preferiré siempre los zapatos sin cordones para no estar haciendo nudos cada vez que los uso. Debo señalar que, cuando alguien me regala zapatos con cordones, he desarrollado una forma de amarrarlos, con la tensión justa, que me permite ponerme los zapatos, usarlos y quitármelos sin necesidad de estar haciendo nudos cada vez que los calzo. Todo esto para decir que cada persona puede encontrar su propia forma de investigar en psicoanálisis entre la soledad y el lazo, encontrando la tensión adecuada, de acuerdo con su estilo y con su ser.
Un neófito
Cierro señalando que me gustaría continuar mi recorrido en el psicoanálisis permaneciendo como un neófito. No en el sentido de quien no estudia, no lee o no se forma, sino como quien no permite que el saber acumulado termine con sus preguntas. Lacan señala en Variantes de la cura-tipo, bajo el título Lo que el psicoanalista debe saber: ignorar lo que sabe: “La ignorancia en efecto no debe entenderse aquí como una ausencia de saber, sino, al igual que el amor y el odio, como una pasión del ser; pues puede ser, como ellos, una vía en la que el ser se forma”.[xiv] En otras palabras, mantenerse neófito tiene que ver con conservar una apertura a lo nuevo que presenta la práctica psicoanalítica cada día, con sostener una disposición a dejarse formar por aquello que todavía no se comprende del todo. Implica volver a subirse a la cuerda a hacer malabares, comprendiendo que, por más que se practique y se adquiera experiencia, investigar en psicoanálisis siempre trae cosas nuevas, y valdría la pena considerarse un bufón en todo el proceso.
[i] Diccionario de la lengua española (2026). Neófito. https://dle.rae.es/ne%C3%B3fito
[ii] Diccionario panhispánico del español jurídico (2026). Neófito. https://dpej.rae.es/lema/ne%C3%B3fito-ta
[iii] Lacan, J. (2006). El triunfo de la religión: Precedido de Discurso a los católicos (N. A. González, Trad.; G. Brodsky, Rev.). Paidós, p. 79.
[iv] Lacan, J. (2011). Lacan por Vincennes. Lacaniana, 11. Buenos Aires: Grama, p. 11.
[v] Lacan, J. (1992). El seminario de Jacques Lacan: Libro 17: El reverso del psicoanálisis, 1969-1970 (J.-A. Miller, ed.; E. Berenguer & M. Bassols, trads.). Paidós, p. 36.
[vi] Ibid., 54.
[vii] Miller, J.-A., & Laurent, É. (2005). El Otro que no existe y sus comités de ética. Paidós, p. 9.
[viii] Hernández-Sampieri, R., & Mendoza Torres, C. P. (2018). Metodología de la investigación: las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta (1.ª ed.). McGraw-Hill Interamericana, p. 8.
[ix] Lacan, J. (1987). El seminario de Jacques Lacan. Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, 1964 (J.-A. Miller, ed.; J. L. Delmont-Mauri, trad.; J. Sucre, pról.). Paidós, p. 63.
[x] Lacan, J. (2022). La tercera. En los confines del seminario, seguido de La tercera y de Teoría de lalengua. Paidós, p. 116.
[xi] Diccionario de la lengua española (2026). Cuerda. https://dle.rae.es/cuerda
[xii] Diccionario de la lengua española (2026). Lazo. https://dle.rae.es/lazo?m=form
[xiii] Lacan, J. (2023). El seminario de Jacques Lacan. Libro 14: La lógica del fantasma, 1966-1967 (J.-A. Miller, ed.; G. Arenas, trad.). Paidós, p. 65.
[xiv] Lacan, J. (2009). Variantes de la cura-tipo, en Escritos 1. Siglo XXI, p. 342.
